Nuestra historia

La Trenza nació del encuentro entre tres mujeres que crecieron entre montañas cafeteras y recuerdos tejidos alrededor de una taza de café. Aunque cada una recorrió un camino distinto, juntas descubrieron que compartían la misma raíz.

Cada historia aporta un hilo; cada experiencia, un color; cada sueño, una forma de entender el café. Al entrelazarse, esos hilos dieron vida a La Trenza: una marca que honra el origen, celebra el trabajo de quienes cultivan la tierra y transforma cada taza en un encuentro con la memoria y el territorio.

Más que ofrecer café de especialidad, compartimos un legado que nace en el campo, se cuida en cada grano y llega hasta tus manos para despertar los sentidos. Al elegir La Trenza, disfrutas un café excepcional y entrelazas tu historia con una tradición, donde cada taza se transforma en un encuentro y cada sorbo en un motivo para volver.

Karla Reina Tupué

Para Karla, el café siempre ha sido una invitación a compartir. Desde niña aprendió, junto a su abuelita, que alrededor de una taza nacían las mejores conversaciones y los recuerdos que permanecen para siempre. Esa manera de vivir el café, la llevó a entender que los pequeños detalles también crean experiencias memorables. Desde el diseño, aporta a La Trenza, una mirada que transforma cada taza en un espacio para conectar con los demás, disfrutar el presente y crear nuevos recuerdos.

Zuly Ruiz Andrade

Para Zuly, el café tiene el aroma de la memoria. Es el humo que se eleva del fogón mientras su abuela tostaba los granos, las conversaciones que abrigan la cocina familiar y las manos que, cada mañana, tejían sus trenzas antes de comenzar el día. Allí aprendió que las tradiciones no se heredan por azar: permanecen en quienes las cuidan y las comparten. Hoy, como docente, teje ese mismo legado en La Trenza, para que cada taza conserve el calor del hogar, el orgullo por el origen y el deseo de volver a
aquello que nos reúne.

Jesika Pantoja Montenegro

Para Jesika, el café siempre ha sido parte del territorio que la vio crecer. En cada taza reconoce la tierra, las montañas, las familias caficultoras y las generaciones que han hecho del café parte de su identidad. Desde la geografía, comprende que el verdadero valor de un café, comienza en su origen y en las personas que lo cultivan.

Por eso, La Trenza representa la unión entre identidad, calidad y memoria: una historia que nace en el territorio y continúa en cada hogar donde una taza vuelve a reunir a las personas. Así, La Trenza une tres maneras de sentir el café. El encuentro que crea nuevos recuerdos, la memoria que preserva nuestras raíces y el territorio que da origen a todo. Tres historias que se entrelazan para compartir una misma experiencia en cada taza.